La vida por una dieta
Hablando del libro de dietas que me compré, el autor hablaba de que lo importante es cambiar el balance de alimentación del cuerpo.
Por ejemplo: ensaladas.
Un mes comiendo ensaladas.
Distintas combinaciones de verduras de todo tipo, revueltas en un bol, mañana tarde y noche.
Es la comida más sana que he comido. El cuerpo se libera de toxinas, te sentís más liviano, transpirás menos, y lo notás en el cinturón.
No hay sensación más placentera que correr un agujero en el cinturón. Es como un video game. "¡Allí vamos... next level!". Además, es algo que puede mostrarse. "Mirá, bajé seis kilos", y te señalás dos agujeros más allá en el cinturón.
Si lo pensamos un poco, es más elegante que levantarte la camisa y mostrar las estrías del cuerpo. Y ofrece la posibilidad de saltarte la dieta y falsificar los resultados... ¡sólo con comprarte un cinturón de una talla más grande!
Hay todo un negocio montado por unos tipos, orientado a los gordos con autoestima baja, donde te venden un set con varios cinturones de distintas tallas, con marcas de la hebilla detrás de distintos agujeros.
"Mirá, estoy haciendo una dieta de chocolate, cerveza y nueces... y llevo rebajados doce kilos!" y te colocás el cinturón talla XL y señalás las marcas tras los agujeros.
Ahora bien. Luego de un mes comiendo ensaladas, déjenme decirles esto: es una de las comidas más aburridas que conozco.
Además, no es serio. No te podés creer que una ensalada sea comida en serio.
Podríamos decir que una ensalada es a la comida en serio como los libros de autoayuda son a la literatura... en serio.
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