Rep en Tucumán
Lunes 18 de Octubre

El viernes 15, en la Librería "El Griego", se presentó Bellas Artes, de Miguel Rep. Este es el texto completo de la presentación.

Rep: El humor como una de las Bellas Artes

¿Qué hace un humorista gráfico cuando no se le entendió el chiste que publicó en el suplemento?
Si el humorista gráfico es Miguel Rep, publica una nueva viñeta explicando el chiste que no se entendió. Y con eso articula tres situaciones a la vez: inventa un personaje - el “Explicador de chistes” - muestra un nuevo espacio, que sorprende a la vez por lo insólito y lo natural, y por último, y más importante, crea un nuevo chiste.

Esa es la mirada de Rep, y el lugar que cultiva en el humor gráfico argentino.


A medida que avanzaba la presentación se proyectaban las imágenes del Bellas Artes. Luego el propio Rep iría explicando el proceso de cada viñeta.

Rep es un desobediente. Alguien que hace cosas reñidas con la moral y buenas costumbres del canon del dibujante establecido. Un inquieto que construye estructuras nuevas todo el tiempo, y a veces parece que sólo por el gusto de volverlas a desarmar.

Un axioma no escrito de la historieta dice que el autor que no impone un personaje en la memoria popular, se pierde en el olvido. Ahí está Clemente, flamante ciudadano ilustre de Buenos Aires para probarlo, y ahí también está Quino.

¿Cómo cuenta Rep el eterno reclamo hacia Quino, en Bellas Artes?
En 1961, un joven Joaquín Lavado presenta uno de sus primeros trabajos a un editor, y recibe una curiosa pregunta “Quino, ¿Por qué no dibuja más Mafalda?”

Es que en las tiras de Rep los personajes la pasan un poco distinto. Socorro, la nena villera que inauguró la contratapa de Página 12 en medio del declive de la primavera alfonsinista, puede crecer diez años de golpe en un tour de force de unos pocos días, para después exiliarse a vivir al otro lado, a Borderlandia, un país en negro y de letras gigantes, donde resuena la escenografía minimalista de Herrimann, como detrito de la ominosa tarea del menemismo. El Chico de los países del Este hace una entrada fulgurante luego de la caída del muro, para perderse al poco tiempo en el olvido. A Gaspar, el clase media progre, quizá el exponente más cercano al lector del diario, puede aparecérsele el propio Rep en medio de la tira para anunciarle que se cansó de la historieta de personajes, que a partir de mañana se les acabó el protagonismo, y el dibujante se embarca en una aventura todavía a definir.

En esa libertad de guión – y de línea – se desenvuelve el mapa caminero de Rep. En la exploración constante de los límites de las propias posibilidades y de las del género, llevándolas siempre un poco más allá de esa frontera intangible, para traer después un poco más acá los nuevos lenguajes adquiridos.

En ese cruce de aduanas se desarrolla Bellas Artes, apaisado y gordo como el Libro de Oro de Patoruzú. El mismo cacique tehuelche que en este libro aparece a punto de ser alcanzado por un ladrillazo del ratón Ignatz, de la historieta Krazy Kat.


Terminada la presentación, Miguel firma ejemplares de Bellas Artes, y la concurrencia degusta colaciones de nuez y champán.

Porque así narra y mira Rep el universo del arte. En un arco que va del pintor de Altamira y su temor a la cueva en blanco, al niño Kuitca que presenta sus tareas para la casa escritas en colchones. Y en esa genealogía inserta por derecho propio a las mejores voces de la historieta y el humor. Forman parte sustancial de estas Bellas Artes Outcault inventando la historieta, pero no pudiendo evitar que se le vuelen los globos; el perfil del mundo como una ocurrencia de Steimberg; el obsesivo racconto de los materiales en el taller de Alberto Breccia; o los ratones sexuales de Disney, que no son otros que el Ratón Mickey.

Rep corta en fetas la historia del arte y la hace un cover de su propia producción, donde la pasión por adueñarse de esas obras y dibujarlas con el propio trazo tiene bastante que ver. No basta citar a los Girasoles de Van Gogh, si en una misma viñeta se los puede dibujar tres veces; por qué no sacarse el gusto de que la china de un gaucho de Molina Campos sea una china de Hokusai; qué lindo sería dibujar La Piedad mezclándola en una misma escultura con el Moisés.

Humor gráfico que se apoya mucho en el dibujo, y se apropia de estructuras de color para redefinirlas como línea, y puede editorializar un momento de la historia del arte, a través de una precisa asociación: la pintura realista es puesta en el paredón por un escuadrón de fotógrafos, emulando los fusilamientos de Goya; Picasso y Matisse se baten a duelo de pincel y tijera para dirimir las tendencias del Siglo XX.

Rep desacraliza el acercamiento a la pintura apuntando de esa trama su posible revés: los hombrecitos trajeados llueven en la pintura de Magritte, pero a la vez le chorrean por una gotera del techo, Brueghel detiene un pueblo entero para pintar uno de sus monumentales lienzos, Un solitario de un cuadro de Hopper piropea a una mujer sola de otra tela.

Y la lupa puesta en el detalle: No basta sólo con rematar el chiste con los largos pinceles del petiso Toulouse, si además puede marcarse la diferencia entre las cerdas reventadas de Van Gogh, frente a las prolijamente manchadas de Gaugin.


La Banda en pleno: de izquierda a derecha, Erlich, Pantoja (autor de las fotos), Rep y Rosso. Al pie, el Griego.

Rep es un vanguardista de la libertad, un dialogante vocacional con otros pares que va sumando a su obra, un atrevido que se mete con cualquier tema porque tiene muy claro desde donde mira, un dinamitador compulsivo de sus propios territorios conquistados, y todo esto sin dejar de ser un humorista cabal.

Un clásico en renovación permanente, un tipo solidario con las mejores causas, un creador que hoy nos ofrece otra versión de las Bellas Artes, mejoradas por las bellas artes de su humor.


Bernardo Erlich
San Miguel de Tucumán,
15 de Octubre de 2004

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