Ser o no Ser (de provincia)
Viernes 25 de Febrero

Podés haber dibujado toda tu vida. Desde antes incluso de aprender a escribir. Podés haber empapelado tu infancia con crayones, lápices de color, dactilopintura, biromes, lápiz negro. Muchas cosas podés.

Podés haber llenado márgenes de apuntes del secundario con caricaturas de los profesores, con garabatos que facilitaban la mnemotecnia, con un porno naïf que te hiciera popular entre la barra de amigos.

Podés haber soñado con algún día dibujar a Batman, a Nippur, a Gilgamesh.

La vida puede haberte premiado con polaroids que no tienen precio, gracias a la bendita porfía de dibujar.

Podés haber compartido un desayuno con Fontanarrosa y ver como de a poco se iban sentando a la mesa Garaycochea primero y Quino después. Podés recordar todavía al Maestro señalando tus dibujos y preguntándote desde el umbral de humildad al que solo llegan los grandes - y más bien que sólo algunos - "Perdón ¿Son tuyos? ¿Los puedo ver?". Años después, incluso podés haber tenido el honor de recibir un premio de un jurado integrado por él.


Todo llega. Las notas completas están acá: versión diario y versión web.

Y podés también atesorar otros momentos igualmente mágicos, únicos, inapresables. La charla con Forges en su estudio en las afueras de Madrid; el café con Robin Wood - el papá del Nippur que alguna vez soñé con dibujar - Las pizzas y la hospitalidad interminable de Eugenio Zoppi en su departamento de la calle Alsina, con la Plaza de Mayo a la salida envuelta en una neblina que esperaba al Eternauta.

Podés haberte caminado Buenos Aires de punta a punta en una sola carcajada nocturna con Rep y el Bianfa. Podés haber tenido el honor de compartir una sala con el Maestro Sábat; podés haber trasegado madrugadas de messenger con Hernán mientras le ponías trazo a los Bertotti; en fin.

Esas y otras tantas cosas que no son mensurables en guita - gracias a Dios - te pueden haber tenido metido en el medio, feliz como un chico, pidiendo más y que no se acabe.

Pero si no salís en La Gaceta, no existís. No existís, negro: no existís.

Así que hoy, que por primera vez he aparecido en La Gaceta, he ingresado al Quién es quién de la provincia.

Así son las cosas en Tucumán, che. Ya estoy un paso más cerca del Yellow Kid.

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