En un día de abril de hace 23 años caminaba atontado por el piloto automático de las siete y media, día de otoño y rumbo al colegio. Pero esta vez desde la esquina te emboscaba una parafernalia de luces y parlante a todo trapo, que parecía el baile de graduación.
Se te abrían los ojos como el dos de Simpson, y no terminabas de entender. Atronaba al aire algo parecido a la Marcha de San Lorenzo pero menos conocido, y una excitación que no hacía juego con ese con la oscuridad de esos tiempos.
Al primero que lo vi fue a Marito, corriendo con La Gaceta en alto, que en la portada traía un mapa a toda página de las Malvinas.
Ese día empezó otra historia; una raya más al tigre de la verguenza.

En esa misma fecha, hace un par de días, se murió el Papa.
No sé si no tengo ganas que una efeméride tape a la otra. O en todo caso que se peleen entre ellas hasta que caigan rendidas.
Y en abril nació Raisa
Y por eso es el mes más lindo del año.
4 comentarios