El Domingo 23 de julio se inauguró oficialmente mi primera muestra individual en el marco de un evento importante: el Julio Cultural Universitario.
Desde hace ocho años, la Universidad Nacional de Tucumán ha hecho que el mes de Julio sea un evento ininterrumpido. El Julio Cultural, que ya lleva ocho años, junta toda clase de actividades relacionadas con el espectáculo y la producción de distinto tipo de arte: Música, plástica, letras, diseño, y esta vez también Humor Gráfico.

Yo había tenido la suerte hasta ahora de colar mis trabajos en exposiciones junto a gente que admiro y respeto (Sábat, Rep, Garaycochea, Sendra). Claro, siempre me quedaba la sensación de que en algún momento alguien se iba a dar cuenta, y me iban a descolgar los dibujos de la sala por atrevido.

No había encarado nunca una exposición propia, un poco por el cagazo lógico, otro poco por vago, y una tercera parte porque se me ocurría que no tengo material para mostrar. Pero esta vez por lo menos el tercer punto había cambiado.

Claro, a poco de pispear un poco en esta web y en las viñetas del Tribuno, me di cuenta que tenía varios temas categorizados con los cuales darle a una posible muestra un hilo conductor. Me la agarré con la pareja, claro está (qué novedad, dirán algunos).

En un primer tamizado tenía casi 90 viñetas, muchas con parejas diciéndose barbaridades en camas con almohadas a rayitas. Luego de una segunda selección me quedé con más o menos 30 trabajos, que son los que finalmente están expuestos, por lo menos hasta el 13 de agosto.

Lo que yo no sabía es que meterse en este baile es como correr una carrera contra un tren: terminás de cama. Entre invitaciones, prensa, impresiones, enmarcar, colgar, y cosas que se van sumando, al final no sabés si estuviste preparando una exposición o haciendo abdominales.

Pero como pueden apreciar en estas fotos, las cosas salieron más que bien. Tengo los dibujos que ustedes ya conocen - y un par que no - en una de las salas más lindas de Tucumán, el foyer del Teatro Alberdi (que queda además a seis cuadras de mi casa).

Exponer en un teatro, además, tiene otras gratificaciones. A veces, en lo que voy a darme una vuelta para ver cómo va la cosa, puedo espiar un ensayo de orquesta o atisbar desde un palco a un pianista que se prepara. Eso solo paga la maratón.
Aún así y todo, me sigue rondando la idea de que alguien se va a dar cuenta y me van a descolgar los dibujos. Por atrevido.
Zona de Update
La primera noche porque estaba medio en las nubes, y después porque me olvidaba la cámara. El asunto es que acá van un par de fotos que no podía pasar por alto.