El libro de la nena
Viernes 02 de Febrero

A la Barbie la conocí personalmente dos minutos después de conocerlo al Jorge. Acababa de saludarlo en la esquina del Metro, y bajando la escalera estaban la la nena y el novio. Barbarita resultó igual de adorable que en letra escrita; el novio ya estaba loco, pero yo entonces no lo podía saber.

Durante esos días en la ciudad más linda del mundo empezamos con el Jorge una maniobra de pinza por separado y en conjunto, con el único objetivo de que la nena entrara en razón.

- Vos tenés que escribir el libro y dejarte de joder - decía el Jorge.

- ¿Y para qué querría yo un libro? - preguntaba la nena.

- Eso lo vemos después. Primero escribilo que te va a salir bárbaro - metía la cuchara yo.

- Eso, cariño. Escribe el libro o lo que sea, pero que estos dos se callen - apuntaba el Xavi desde la cocina.

elefante

Yo quería subir la silla al rulo de la trompa. El placero no me dejó.

Y se la seguimos por mail, por comentarios en el blog, por encomienda certificada, amenaza de terceros calificados, pronósticos meteorológicos adversos y todas esas vías alternas que una buena maniobra de pinza no debe dejar de lado.

Cada tanto llegaba un mail de la nena: "He decidido no escribir ese libro. ¿Para qué preciso yo un libro si en casa ya hay tantos?". Al tiempo se descolgaba con otro: "Estoy escribiendo el libro, pero me cuesta. Sobre todo porque no termino de entender para qué quiero un libro".

Pero como toda pinza termina por aflojar la tuerca, podemos decir con la satisfacción del que abre una panadería que el libro ya está aquí. He tenido el gusto de ponerle la tapa, y espero con muchas ganas que me llegue mi ejemplar.

libro

La foto está medio movida, pero a cambio salimos más flacos.

La nena asiste con ansiedad, alegría y emoción a la aparición de su primer libro (la pinza no ha terminado ¿qué te creías?) y nosotros además de llevarla en el corazón, ahora podemos tenerla en la biblioteca.

Porque para eso queríamos el libro.

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